UNA VIDA LLENA DE AVENTURAS: ENTREVISTA EN AQUA

Un gran amante del océano, histórico formador de instructores, experto en buceo con tiburones, cámara subacuático, director y protagonista de series de televisión y documentales, ante todo Karlos Simón es un aventurero, un viajero, «un culo inquieto”. Conozcámoslo en profundidad. Entrevista por Miguel Álvarez Revista AQUA

-¿Quién es Karlos Simón?
No creo que haya mejor descripción sobre mi que la que ha hecho Miguel en la intro: “un culo inquieto”. Esto lo podrían corroborar mis padres, que desde bien pequeño ya les daba mucha guerra, tanta, que cuando me llevaban de paseo siendo bien chiquitín, me ponían un arnesito con correas. Imagino que no querían que me escapara o la liarla “parda”, aunque si lo pienso… ¡era bien pequeño para liarla!, aunque no perdían razón, algo la iba a liar unos años más tarde… El caso es que nací en pleno barrio de Goya, en Madrid, en el 67. Sitio pijo donde los haya, pero ya me encargué yo, cuando repetí 8º de EGB, de no seguir esa tendencia de camisa y pantalón de pana, y cambiarla por vaqueros ajustados y chupa de cuero, además de un pelo largo rizado con una cinta en la cabeza. Vamos, puro “heavy metal” con decenas de chapas por el pecho de “mi chupa”, tipo general del ejército, en este caso, “ejército heavy”.
Muchos conciertos, amistades “varias” y “movidas de los ochenta” me hicieron aprender mucho de la vida, sobre todo de lo que “no se debe hacer”. Y en vez de tomar un mal camino, como algunos de mis “colegas”, cogí el deporte como línea a seguir: artes marciales, esquí y sobre todo escalada. Mis padres, descansaron por un lado, al ver que me alejaba de ciertos “personajes” y por otro empezaron a temblar cuando vieron que subía por paredes de 500m de altura. Realmente, a partir de los 14 años, no les di ya tregua en ningún momento… siempre atentos al “culo inquieto” de su hijo. Y por si fuera poco, a finales de los 80 no solo me motoricé encima de una Suzuki 750cc, también entró en mi vida el fabuloso y apasionante mundo del buceo, en Cuba, en una inmersión (bautizo realmente), que hice en un barco hundido con algunos tiburones alrededor. Eso fue el detonante para que a los pocos años dejara mi meteórica carrera dentro la informática y me dedicara en cuerpo y alma a esa industria.

– ¿Cuál fue tu primera “aventura”?
No tenía aún los 18 cuando me fui con mis dos super colegas (Mario y Fernando), a escalar, en invierno, dos míticas paredes en Picos de Europa: Peña Santa Castilla, de casi 700 m. de altura, y el famoso Naranjo de Bulnes, de poco más de 500 m. La aventura pasó en Peña Santa. Mario y Fernando eran una de las cordadas y yo, mal hecho, me encordé con un desconocido. Elegimos la vía más clásica para poder subir y bajar la pared en el día. Todo fue genial hasta el último tramo… Llegando ya a la cima, aún con luz, decidí hacer el último largo de primero. Era una placa de hielo de unos 30m, 50º de inclinación y aparentemente sencilla de realizar. Mis ganas de llegar a la cima y de perder casi de vista a mi “compañero” de escalada, que era bastante malo, me hicieron salir casi corriendo por la placa de hielo sin meter ningún seguro. Solo estaba montada la reunión con tres clavos de hielo, que era donde estaba asegurándome “mi super compi”. A mitad de la placa, el hielo quebró, mis crampones dejaron de agarrar y empecé a resbalar, placa abajo, cada vez a más velocidad. A todo esto se había metido niebla y no veía ni la reunión, ni a mi compañero ni por supuesto el cortado, que a unos 20/25 m. de la reunión tenía ya una inclinación de más de 70º. Mi mente tenía muy claro que podía caer esos 15m y como mucho otros 15m más, ya que mi compi en la reunión… me iba a parar. Nada más lejos de la realidad. Caía y caía y aquello no paraba y, sin verlo, pero sí “sintiéndolo”, se acercaba el cortado y el abismo de los 700m. No había otra opción, clavé los dos piolets en el hielo, rezando para que no se rompiera, de la inercia los solté y recé una vez más para que las drizas, unas cuerdas finas que llevas siempre atadas desde los piolets a tu arnés, aguantaran el tirón. Y así fue, me quedé colgando a escasos metros del abismo de dos cuerdecitas de 5mm atadas a dos piolets clavados en el hielo. ¿Qué fue lo peor? Que vi pasar la cuerda a mi lado, tanto, que vi el extremo donde debería haber estado mi compañero. Solo había dos respuestas: o se había tirado al abismo o se había desatado y me había soltado, quedándose “a salvo” en la reunión. Fue la segunda… El “tipejo” me había soltado. ¿Qué hice? Aseguré mi posición, recogí la cuerda que colgaba 50 m. por el abismo, me la puse en la espalda, clavé bien los crampones y los piolets en el hielo y empecé a subir en solitario hacia la cima. A pocos metros me encontré al “simpático» de mi compañero anclado a la reunión. Estaba paralizado y pálido, imagino que por el miedo y también por ver que yo había sobrevivido. Mi primera intención fue tirarle por el abismo, pero le dije: “si puedes, sal solo de aquí como lo voy a hacer yo”. Al final no hubo «víctimas” y así terminó la que puedo considerar mi primera aventura y posiblemente una de las más “potentes” de toda mi vida, en este caso, fuera del agua, porque buceando podría contar unas cuantas… jajaja.

– ¿Cuándo y por qué comenzaste a bucear?
Siendo ya monitor de esquí, a finales de diciembre de 1987, en Sierra Nevada, me encontraba tomando un curso de saltos acrobáticos de esquí. Todo iba bien hasta que decidí probar “el snow”, que justo empezaba a practicarse en esa época en España. Mira que me podía haber roto la crisma en el curso de saltos. Pues no, tuvo que ser en una bajada con esa nueva forma de deslizarse por la nieve: el snowboard. Me pegué un piñazo de campeonato, dejando mi pierna derecha bastante maltrecha. Tardé en recuperarme un par de meses largos, allá casi por marzo, con lo que en Semana Santa, en vez de dar clases de esquí, por no estar del todo en forma, me fui de vacaciones a Cuba. Y ahí, como he contado al principio de la entrevista, empezó todo: bautizo, barco hundido, tiburones y fascinación por el buceo.

– Decides hacer del buceo tu profesión ¿Cuándo y cómo tomas esa decisión y cómo la desarrollas?
Mi instructor, Alside, un cubano más rubio que un sueco, después de mi bautizo me dijo: “mi hermano, tú te vas a dedicar a esto”. Volví a Madrid, hice el curso de buceo con el Club de buceo Madrid (FEDAS), en la piscina del Triángulo de Oro, en Plaza de Castilla, con mis queridos instructores Luis y César. A partir de ese momento no dejé de pensar en el mundo del buceo. Seguí buceando y cuatro años más tarde, en 1992, decidí que los ordenadores no eran lo mío. Busqué un sitio, hablé con mis padres, que no fue moco de pavo la conversación, y el 1 de Mayo ya de 1993 inauguraba mi primer centro de buceo en Motril, Granada. (Como dato curioso, monté el centro siendo 2*FEDAS. Me hice instructor, en este caso ya PADI, un mes más tarde en EEUU. Menos mal que aprobé, si no, menudo planazo para el negocio… jajaja.) En 1998 dejé Motril y me fichó Casco Antiguo para fundar su escuela de buceo. Y cuatro años más tarde, dejé Casco y compré ZOEA Mazarrón y me instalé en esa zona. En 2011 dejé la marca ZOEA y creé una nueva marca: BUCEO HISPANIA, desarrollando el negocio en el mismo lugar donde estábamos.
Y en diciembre de 2022 decidí que 30 temporadas con centros de buceo ya era suficiente y vendí BUCEO HISPANIA. Nuevo año, nuevos retos. A finales de 2022, aunque el desarrollo fuerte empezó ya en enero de 2023, creé mi propia agencia de viajes: KARLOS SIMÓN VIAJES Y EXPEDICIONES y en eso estoy ahora, bueno estamos, porque Teresa, mi pareja, también tiene parte de la agencia.

– Has formado a muchos buceadores recreativos y también a muchos instructores, personas que decidieron dedicarse al buceo de forma profesional ¿Cómo ves la industria de buceo actual?
Sí, ya no recuerdo bien, pero desde el 93 dando cursos y desde el año 2.000 formando instructores PADI, han pasado por mis manos unos cuantos miles de alumnos. En 2019 creo que la industria del buceo estaba en uno de sus mejores años. La putada es que llegó el COVID y paró esa posible estabilidad o incluso posible crecimiento. Pero sí es cierto que la pandemia no pudo con la industria, al menos en España, y muchos negocios, muchos, aguantamos el tirón e hicimos números interesantes incluso en 2020 y 2021. En el 2022 todo estaba ya muy normalizado y creo que en 2023 está todo como siempre, aunque al estar ya fuera del negocio de los centros de buceo, no te puedo decir bien.
Si me dejas, quería hacer un apunte sobre cosas que he visto y sigo viendo en esta industria. Hablo de la profesionalidad, que creo que va muy ligada a la dedicación por el negocio. Hay muchos centros y escuelas en España, pero tampoco conozco tantos donde se pueda decir que los dueños son verdaderos empresarios. Que me perdonen el resto pero es como lo veo y lo siento. Hay muchos casos donde el mismo dueño lleva las reservas, hace cursos y si tiene tiempo hace algo de labor comercial, y esto, es un error garrafal. Puedes estar “en la acción”, si es lo que te gusta, pero uno no puede estar en todo. Si haces esto, algo se hará mal y sobre todo el negocio no crecerá. Y si me apuras, el dueño del centro “morirá” en pocos años de agotamiento o dejará el centro de buceo por super saturación. Hay negocio, tenemos un país con muchas posibilidades pero hay que saber explotarlas y eso solo se consigue siendo un buen empresario. Por otro lado, y hablando de la formación de instructores, sin meterme en organizaciones, cambiaría algunas cosas. Por un lado pediría más inmersiones para llegar a dive master, ampliaría aún más este tipo de cursos, tanto en tiempo como en forma, pediría muchas más inmersiones y sobre todo práctica demostrada como dive master para poder acceder al curso de instructor. Y sin duda cambiaría varias cosas de este programa, haría que los candidatos a instructor se enfrentaran a situaciones más reales. Con esto se fortalecería mucho más la figura del instructor para que se pudiera enfrentar sin problemas, ni miedo, a un curso ya real. Y por último, haría un apunte sobre las ferias de buceo en España. Por favor, uníos todos los que organizáis estos eventos y hagamos una sola feria en España que sea ejemplo en Europa. Yo me apunto a dar ideas y a organizar algo muy “potente”… ahí lo dejo.

– Hace poco has dado un nuevo giro a tu vida, con un nuevo negocio. Cuéntanos qué te ha motivado a ello y de qué se trata.
Si, como he dicho antes, he montado KARLOS SIMÓN VIAJES y EXPEDICIONES, una agencia especializada en viajes de aventura, donde sin duda predomina el buceo, muchos de estos viajes con tiburones, pero que lleva al cliente a otros muchos lugares y a vivir también los viajes de otra forma. Lo mismo puedes viajar conmigo a Bahamas para experimentar sensaciones increíbles con tiburones como te llevamos Teresa y yo a Namibia a vivir una aventura en 4×4, durmiendo en tiendas de campaña encima de los coches, viendo fauna, tribus, desiertos y dunas.
Si quieres un viaje a la medida, te lo montamos. Por ejemplo ahora estamos llevando a muchas familias a Costa Rica, Madagascar e Islandia. Nos dicen el destino, el presupuesto y les montamos el viaje de su vida. Si eres una empresa, te organizamos también cualquier aventura para tus empleados y si por ejemplo hay una pareja que quiere hacer un viaje diferente en su luna de miel, aquí nos tiene. Y otra faceta de nuestra agencia, los viajes de transformación o con proyectos de conservación, pero esto le dejo al lector que le eche un ojo en nuestra web…
Trabajamos en unos 50 países y podemos, como dice nuestro slogan: “HACER DE TU VIAJE LA MEJOR AVENTURA”.
Y sí, mi vida necesitaba un giro. Necesitaba salir de la vorágine del centro de buceo y todo lo que eso supone y vivir la vida alrededor del mundo de los viajes. Además quería transformar mi manera de hacer negocios. Ahora huyo del volumen, como pasaba en el centro de buceo. Mi filosofía ahora es “Menos tiene que ser Más”. A ver qué pasa… Y volviendo un poco a hablar de nuestra agencia, también huimos un poco de lo muy convencional. Algo hacemos pero preferimos destinos diferentes, con calidad y precios un poco más altos, que competir con los viajes que casi todo el mundo hace. Lo dicho, vamos a ver qué pasa. La verdad es que este año 2023, está yendo bien y el 2024 pinta también muy apetecible.

– ¿Cuál es tu sitio preferido para bucear?
Esta pregunta tiene varias respuestas, es imposible decir uno solo, pero para no enrollarme mucho, voy a decir cuatro: Gran Bahama, por sus inmersiones con mis adorados tiburones tigre. Revillagigedo, por su gran diversidad sobre todo en fauna grande. Raja Ampat, por su espectacular buceo en arrecife, para mi, el mejor del mundo. Sudáfrica, porque no solo hay buceo, que me fascina, hay mil cosas que hacer. Adoro Sudáfrica.

– ¿Qué otras cosas te gustan además del buceo?
Me gustaba mucho escalar, aunque hace tiempo que no lo practico. Esquiar me fascina, pero tengo que practicarlo más. Tanto viaje no me deja mucho tiempo, la verdad. Hacer rutas con nuestra Harley “Electra”, una gozada conducir este “hierro”. Viajar me flipa, pero no deja de ser mi trabajo, así que no vale… jajaja. Y la imagen, tanto debajo como encima del agua. Producir un documental o una serie me fascina y es algo que debería hacer más. A ver si a finales de 2023 os podemos mostrar un nuevo proyecto con el que estamos…

– Un libro/autor
Voy a barrer para casa: Tratando de tiburones con Karlos Simón, no porque cuenta mis aventuras durante 30 años con los “tibus” sino por cómo está escrito. El autor es mi gran amigo Alfonso Mateo-Sagasta, un genio. ¡Hay que leer este libro y todas sus obras!

– Una canción/intérprete
Doctor Doctor de Michael Schenker Group, la versión en directo que se grabó en Japón, en el Budokan, el 12 de agosto de 1981. Aunque podría meter otra que me «flipa»: Thunderstruck de AC/DC ¡Brutal!

– Una comida
Los helados, pero si hay que decir comida, una buena tortilla de patata.

– Un personaje histórico
Jean Michel Cousteau.

– Algo que sea especial para ti
Sin duda la familia y los amigos de verdad. Si a eso le unes que te acompañen y te apoyen en todas tus locuras y proyectos. No se puede pedir más. Y otra cosa… Nunca hay que dejar de creer, y no es por la frase del Real Madrid, aunque soy muy madridista. Siempre hay que confiar en uno mismo y seguir luchando hasta el final para conseguir lo que uno quiere, para conseguir su sueño.
Y te dejo con mi frase favorita, aunque no me has preguntado por una frase…
Dice así: “El futuro pertenece a aquellos capaces de ver más allá del horizonte”

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